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domingo, 24 de junio de 2012

Indignación y democracia

Con un golpe parlamentario, se fue el presidente de la alternancia. Paraguay, el corazón de América del Sur está en la mira internacional. El pueblo guaraní está de luto, tratando de recuperarse de la muerte de 17 compatriotas e intentando superar un retroceso democrático.



En este contexto, es importante ejercitar la memoria. Está demostrado que la indignación ciudadana bien canalizada puede generar cambios. Haciendo un poco de historia, uno de los factores que derribó al Partido Colorado, que llevaba 60 años en el poder, fue justamente el hartazgo social. Corría el 2007 y el pueblo padecía un presidente cegado por sus ambiciones de poder.

Poco antes de las elecciones generales del 2008, hubo un despertar que fue capitalizado políticamente. Con una multitudinaria manifestación, que copó las plazas frente al congreso, se repudió la actuación del presidente de la República, Nicanor Duarte Frutos, quien violó la Constitución Nacional (art.237), al postularse a la presidencia del Partido Colorado, aun siendo primer mandatario del país.

Surgió la consigna “Dictadura nunca más, ni dictadores ni tendotás” y el  movimiento denominado “Resistencia ciudadana”, que luego se convirtió en la Alianza Patriótica para el Cambio, plataforma política-electoral que llevó al poder al ex obispo de San Pedro.

Tengo muchos cuestionamientos hacia la gestión presidencial de Fernando Lugo, pero estoy convencida de que este juicio político, pese a figurar en la Constitución Nacional (art. 225), fue mal aplicado por diputados y senadores. No se respetó derechos fundamentales, también establecidos en la carta magna, como la legítima defensa y el debido proceso (art. 17).

Nuestra Constitución Nacional fue violentada una y otra vez desde su promulgación, el 20 de junio de 1992. Sigue siendo una utopía, empezando por el primer artículo:

“La República del Paraguay es para siempre libre e independiente. Se constituye en Estado social de derecho, unitario, indivisible, y descentralizado en la forma que se establecen esta Constitución y las leyes. La República del Paraguay adopta para su gobierno la democracia representativa, participativa y pluralista, fundada en el reconocimiento de la dignidad humana”.

Pregunto: ¿Existe democracia en Paraguay? ¿Los representantes electos actúan conforme a los intereses de la ciudadanía? ¿Ó de acuerdo con pequeños grupos de poder económico y político? ¿A quiénes representan? ¿Participa la gente en la formulación de políticas públicas o de leyes? ¿Existe respeto al pensamiento ideológico?

Con los últimos acontecimientos que decepcionan al pueblo paraguayo, más allá de las diferencias particulares, debemos asumir la responsabilidad en el fortalecimiento de nuestra democracia. ¿Hasta cuándo permitiremos el pisoteo de nuestra Constitución Nacional?

No es el momento de ataques entre paraguayos con violencia sino tratar de reconstruir la democracia pacíficamente, sin violencia, verbal ni mucho menos física. 

Es el momento de estar en alerta, de vigilar el manejo de los bienes del Estado, de ser críticos, de crear espacios de educación cívica, de plantear alternativas para la solución de los problemas sociales. Es el momento de estar unidos y construir en el disenso. 

Lastimosamente, como en aquel 2007, la consigna sigue siendo “Dictadura nunca más” y la ciudadanía sigue resistiendo el atropello, de quienes dicen ser “representantes del pueblo”. Es momento de canalizar positivamente la indignación en pro de un país  mejor.


jueves, 14 de junio de 2012

Niños en la plaza


Danza de los ava guaraní en el parque Alejo García de Ciudad del Este.
Estaba sentada, perdida en mis pensamientos, contemplando una danza indígena, cuando repentinamente él se acercó y me preguntó en guaraní:
-¿De dónde sos?
-De Ciudad del Este ¿y vos?- le pregunté.
-¡Ah! Yo soy carpero de Ñacunday. ¿Ya escuchaste hablar de Ñacunday?-me dijo.
Al escucharlo, sorprendida por su autodenominación, le pregunté:
-¿Pero cuántos años tenés?
- Tengo 13 años.

Me habló con tanta firmeza! Reflexioné por un instante el significado social que envuelve denominarse “carpero de Ñacunday”. Me asombró cómo el niño de 13 años se asumió de esa manera, sin miedos y hasta con orgullo, ignorando tal vez, la percepción negativa que tienen "los carperos" ante la opinión pública.

No le pregunté su nombre. Siempre me pasa. Olvido averiguar la identidad cuando me cautiva la historia.  En este caso, creo que es mejor. Este niño representa a muchos anónimos en sus mismas condiciones.

Me contó que hace 9 meses vive bajo una carpa en Ñacunday con su papá y su mamá. 
–Mis hermanos viajaron a España, otros a Argentina- me dijo.

Estaba como yo, sentado y mirando danzar en círculo a los indígenas ava guaraní, que como él y su familia, reclaman un pedazo de tierra en Alto Paraná. Me comentó que hace una semana, los carperos están instalados en la Plaza de la Paz de Ciudad del Este.
-Estamos exigiendo la libertad de nuestro líder Victoriano López. ¿Escuchaste hablar de él?- me volvió a preguntar, sospechando tal vez, que ignoraba la situación, o tal vez  pensaba que podría estar informada, por lo mucho que ya publicó la prensa sobre el caso Ñacunday.
Le respondí que sabía del tema.
-Está preso- le dije.
-Sí, pero pronto saldrá en libertad. Le quieren matar, tiene que salir pronto porque si no, corre peligro de muerte.

No podía creer que estaba escuchando a un niño de 13 años! Mi nuevo amiguito estaba preocupado, porque de la libertad de su líder, depende la lucha por tener tierras en Ñacunday. Sólo así, podría tener una casa como todos los niños, vivir dignamente con su familia y dejar de vivir en la incertidumbre.

¿Es cosa de niños preocuparse por todas estas cuestiones?

Mientras tanto, los niños indígenas danzaban en círculo siguiendo a sus abuelos, padres, madres y hermanos mayores. Estábamos ahí sentados, en un acto organizado por jóvenes, en solidaridad con el reclamo de los ava guaraní. Esta comunidad indígena reivindica 702 hectáreas en Presidente Franco. Las tierras están actualmente en poder del grupo empresarial Favero.

Los ava guaraní llevaban semanas en el parque Alejo García, por otro lado, los carperos tenían una semana en la Plaza de la Paz. Las plazas de Ciudad del Este se convirtieron en espacios de reclamo social. Y en ese escenario, estaban los niños, que no estaban precisamente jugando, sino reclamando un pedazo de tierra para vivir. 

miércoles, 23 de mayo de 2012

Humor político, una forma sutil y comprometida de fisurar el sistema

Existen referentes de la historia de la comunicación latinoamericana, que merecen ser recordados e invocados, más aún, cuando como en este caso, los contextos son tan similares.

Una de esas personas es Jaime Garzón: abogado, periodista, humorista y pacifista colombiano, quien demostró que para hacer humor y entenderlo, hay que estar bien informado. Nació el 24 de octubre de 1960 y murió (asesinado) el 13 de agosto de 1999 en Bogotá.

En un país donde se instaló la narco-política, decir la verdad es atentar contra el poder de turno y arriesgar la vida. Jaime Garzón fue un revolucionario que utilizó el humor político para combatir un sistema de opresión. Haciendo reír a su gente, creó conciencia ciudadana.

A continuación, comparto un video de la conferencia que brindó Jaime Garzón en 1997, ante universitarios de Colombia, la mayoría, estudiantes de Comunicación Social.

Sin desperdicio, Jaime describe la cruda realidad, hace que la gente se mire al espejo, se ría de sí misma, reflexione y por lo menos se plantee cambiar algo.

Entre otras cosas, habla de los vínculos del narcotráfico con la política, la manipulación de los medios de comunicación, el pueblo sin conciencia, adormecido o tal vez anestesiado por el discurso mediático impuesto por el poder de turno.

Te invito a ver este video y después lo analizamos...


Escucharlo a Garzón hablar de Colombia, es como si estuviese hablando de Paraguay. Corría el año 1997, pero su discurso en esencia sigue más vigente que nunca.

Preguntaba: ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? Y en un programa de 22 minutos, él hacía un noticiero de “desinformación” llamado Quac, para que la gente tenga una visión amable de su realidad.

“¿Es posible que la solución de la crisis nacional venga de quienes la han provocado? Y algunos dirán ¡Es que no hay líderes! ¡Si somos más de 30 millones de personas contra una franja pequeña que se ha apoderado de los medios de comunicación, de todas las cosas!”, así cuestionaba a Colombia. Cualquier parecido con la realidad paraguaya, ¿es pura coincidencia?

“La narco-política se instaló en Colombia. ¡Y nosotros que pensábamos que entre la política y el narcotráfico podía haber distancia! Pero se ha demostrado que no”, dijo en aquel entonces, año 1997.

¿Y por casa como andamos? En Paraguay, uno de los próximos presidenciables estaría vinculado con las mafias del narcotráfico y el lavado de dinero.



UN MENSAJE VIGENTE

“Sólo quiero dejarles un mensaje”, dijo Garzón a los universitarios y continuó:

“Son dos cosas: Primero, si no reaccionamos, si ustedes como jóvenes no asumen el control de su propio país, con los elementos que les da la constitución nacional, por ejemplo el voto, seguiremos mirando al país ir por una parte y nosotros iremos por otra (…) Y por otro lado, les cuento que tuve una experiencia con los indígenas, que fue traducir la Constitución Nacional a lenguas indígenas. El artículo 11 de nuestra Constitución, dice penosamente: Nadie podrá ser sometido a pena cruel, trato inhumano o desaparición forzada. ¡Es como si te dijeran al llegar a casa ajena que no te limpies con el mantel! Ellos simplemente lo tradujeron así: Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal a su persona, aunque piense o diga diferente. ¡Con que aprendamos ese artículo, salvamos a este país!”…

Una estudiante le pregunto: ¿Además de humor político, que hace Garzón por el país?

A esta pregunta respondió que simplemente, de todo lo que siempre dice, algo queda en la gente. Y fue así, que en el 1998, Colombia tuvo una de las elecciones más participativas de su historia democrática, con una amplia participación de jóvenes. ¿Algo quedó no?

SIN PELOS EN LA LENGUA

“¡Los comunicadores sociales no saben nada!”, dijo sin titubear a su público integrado en su mayoría, por estudiantes de comunicación social. Lo abuchearon y le exigieron respeto. Pero él continuó, lo repitió y lo sostuvo argumentando con chistes cargados de verdad.

“La universidad forma gente que sólo repite, que sólo dice lo que le mandan decir. Necesitamos gente con criterio. ¡Presenten una propuesta de qué necesita este país en materia de comunicación social! ¿O acaso necesitamos niñas lindas que presenten noticieros y no sepan lo que dijeron?”.

Multifacético, Jaime Garzón hizo periodismo a su manera. Consultado sobre, ¿quién es Jaime Garzón? Contestó, “Uno no sabe quien es, sino quien no es”.

Dijo la verdad con humor y sin violencia. Criticó a los narcos, a los políticos, a la gente común, la riqueza, la pobreza, la inutilidad estatal, la intromisión del Gobierno de los Estados Unidos en Colombia…

Dicen que la verdad duele, pero Garzón encontró una forma sutil de decirla, entre risas.

“El humor genera un espacio en el que la risa y la no comprensión de lo dicho, permiten que sea interpretado de varias maneras, entonces la verdad no agrede”, explicaba.

Jaime Garzón hacía humor, hacía periodismo, hacía política: “Porque la política no es sólo ejercer el poder, sino también la visión del poder desde afuera”.  

Su risa es inmortal y su mensaje, más vigente que nunca, para Colombia, Paraguay y Latinoamérica toda.


martes, 22 de mayo de 2012

Cautiva


Presa de tus ojos
y de tu sonrisa
compañera de tus sueños
cómplice de tus locuras
tu mirada, mi universo 
con mirarte basta
y te veo volar...

Mi recuerdo
mi esperanza
una noche, una luna, un beso.

Sueños
profundos anhelos del corazón
te esperé, te espero  
y te sigo esperando...

Podría intentar olvidarte
pero no quiero
mi corazón es tu lugar
y aunque podría desterrarte
te quiero en mi historia
hoy y para siempre.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Llamados a construir en el disenso

Me veo en la obligación de contribuir de alguna manera, al proceso político que vive en estos momentos, el estamento estudiantil de la Facultad de Filosofía de la UNE.

Antes que nada, quiero aclarar que mi postura es independiente a la amistad y el aprecio que tengo hacia cada uno de los compañeros y compañeras, que actualmente están en puja por cargos electivos del sector estudiantil.
           
Primero que nada, celebro la discusión y el ambiente previo a estas elecciones para la renovación del Centro de Estudiantes. Es la época ideal para reflexionar qué hemos hecho bien o mal desde que se establecieron los organismos de representación estudiantil, llámese Representación ante el Consejo Directivo, Centro de Estudiantes o Consejo de Delegados.

Para mejor comprensión de lo que intento transmitir, explayaré mi postura por puntos:

1.      Participación de egresados, un fenómeno interesante
Este hecho debe ser valorado como positivo, ya que se debería apuntar a un mayor compromiso de los egresados con la Facultad y su proceso de crecimiento. Debemos erradicar el pensamiento de que al acabar la carrera, termina también el vínculo con la Universidad. Los egresados tienen mucho que aportar, principalmente por la experiencia acumulada.
En algunas universidades del extranjero, las Asociaciones de Ex Alumnos son entidades que ayudan mucho en la manutención y mejoramiento de la institución.

2.     Puja política y ventilación de trapos sucios
Lastimosamente poco se ha debatido hasta ahora sobre propuestas o proyectos en este periodo previo a las elecciones del Centro de Estudiantes. Más bien, escuché y leí acusaciones y calificativos de ambos bandos. ¿No deberíamos intentar elevar el nivel de discusión política?
Pese a que poco contribuye el tiroteo en tiempos pre-electorales, lo rescatable es que las mutuas acusaciones permiten al estudiante “común” enterarse de los trapos sucios de la gestión saliente.

3.     Ética y transparencia
Existen muchas dudas en cuanto a la gestión del Centro de Estudiantes, no sólo del último periodo, sino también de los anteriores. Nunca se rindió cuentas, a través de un balance o un informe de gestión, mínimamente ante el Consejo de Delegados. Lo correcto es que cada vez que fenece un mandato, se rinda cuentas ante los estudiantes.
Está también la cuestión de los cargos. No se puede ocupar dos cargos a la vez, o se es delegado de curso o se es miembro de la directiva del Centro de Estudiantes. No se puede ser juez y parte. Tampoco se puede ser representante ante el Consejo Directivo y presidente del Centro a la vez. Y por supuesto, también va contra la ética ser representante estudiantil y ser funcionario de la Facultad (independientemente a la dieta establecida). Todos los casos mencionados anteriormente ya ocurrieron y siguen sucediendo en la FAFI. ¿Por qué no se respetan los roles? ¿Por qué no se exige el cumplimiento de las reglas?

4.     Fortalecimiento de los organismos estudiantiles
Lastimosamente la violación a las reglas se convirtió en una cuestión cultural en la FAFI. Si otro lo hizo, ¿por qué yo no? Al diablo con los reglamentos. Pocos conocen la Ley 250, el Reglamento Interno de la Facultad, el estatuto del Centro de Estudiantes (con paradero desconocido y nunca actualizado) y el reglamento del Consejo de Delegados. Empecemos por conocer las reglas, los deberes y obligaciones para poder ejercer como corresponde la ciudadanía universitaria.
Hay asignaturas pendientes. Pocos tienen interés en las cuestiones de la facultad. Muchos se conforman con calentar las sillas, asistir a clases y recibir un cartón luego de unos años. Falta mayor participación, la lucha se inició hace tiempo y hubo avances. El Centro de Estudiantes se reactivó en el 2007, año en que también se creó el Consejo de Delegados y así se estableció un sistema democrático de organización estudiantil. Aún así, todavía falta que los estudiantes conozcan cuál es la función de cada uno y cómo ser parte de ellos, fortalecer estas instancias y que trabajen de forma efectiva y coordinada.

5.     El rol del Ñacurutu News
El Ñacu tuvo su origen en el 2008 y su auge con la crisis del ex decano Figueredo. A partir de ahí, este blog se convirtió en un espacio de libre expresión de los estudiantes de la Facultad de Filosofía y también de la UNE en general. Nunca hubo quien modere el debate, es una anarquía de comunicación. Es un espacio abierto, de todos, no sólo de una persona, más allá de que su creador, el compañero Silvio Benítez, sea quien más postee. No es bueno estigmatizar al Ñacu, porque este blog es simplemente el reflejo de la realidad fafiana, es el espejo donde se mira el estudiantado. El nivel del debate, de los artículos, los temas abordados, es simplemente el reflejo de nuestra realidad, “Duela a quien le duela”, como dijo alguna vez un ex presidente de centro de estudiantes.
El Ñacu guarda en sus páginas virtuales retazos de la historia de la FAFI, relatos de sus protagonistas, instaló frases célebres en los pasillos y trascendió las murallas de la facultad.
Hay mucho por mejorar, pero el Ñacu crecerá en la medida en que crezcan los estudiantes.

6.     Sigamos construyendo

Finalmente, el desafío es construir a partir de las diferencias. La diversidad enriquece, no pretendamos que todos piensen igual porque ahí estaremos perdidos. Es importante que cada uno de los estudiantes de la FAFI, ocupe o no un cargo electivo, sea consciente de su rol y su responsabilidad. Cumplamos con lo acordado y no habrá cuentas pendientes, ni trapitos sucios que sacar al sol.

Después de todo: “Si los hermanos se pelean, los devoran los de afuera”.

lunes, 30 de abril de 2012

Se va abril

Siempre me gustó el mes de abril. No sé por qué. Tal vez porque en Paraguay llega el otoño con su brisa, su sol y sus hojas secas… O tal vez porque es el mes del libro, el periodista y el maestro.

Este abril, puse en crisis mis certezas y me llené de preguntas. No es la primera vez, siempre me cuestiono si valen la pena tantos interrogantes y si no es complicarme la vida. Algunos me dicen que es mejor no pensar para evitar problemas, pero no puedo evitarlo, es una necesidad.

Esta fase de preguntas se caracteriza por la soledad. Me encierro en burbujas de silencio, busco respuestas y quedo en un estado contemplativo. El mundo sigue girando y no importa que tan desordenada esté mi cabeza, hay que cumplir la rutina, sólo reacciono mecánicamente. Son días insípidos.

Me rebusco en esos libros que siempre están cerca, esperando el momento oportuno. Se me ocurre abrirlos, sumergirme en sus páginas. Voy de un libro a otro y luego paso a internet, donde quedo por horas.

Preguntas y más preguntas, parece que voy a enloquecer. Es ahí cuando decido salir del caparazón para relacionarme con otros seres tan sedientos de mundo como yo, mis amigos.

Doy gracias a Dios porque siempre están ahí para acompañar mi proceso de aprendizaje. Ellos no tienen respuestas, me generan nuevas preguntas, me recetan más libros, me regalan canciones y poesía. Compartimos experiencias de vida y hacemos historia, escarbando el pasado, diagnosticando el presente y proyectamos futuros posibles, algunos cargados de utopía, otros de simples consecuencias.

 Es como ingresar a un mundo paralelo al real, ideal, el mundo de los valientes y soñadores. Una vez ahí podemos pasar horas, encontrando la solución a todos los problemas globales, sociales, económicos y existenciales del ser humano.

Y después de todo me pregunto, ¿cómo aplicamos todo esto? No se trata de ir por la vida chocando contra el muro de la realidad ni aislarse del sistema vigente, sino insertarse nadando contra la corriente.

“Las lecciones de la realidad no matan el idealismo, lo educan”, sostiene José Ingenieros.

Esta vez, abril fue el mes de las preguntas… Se va abril, encontré algunas respuestas, algunos signos de interrogación siguen ahí, palpitando en mi cabeza.

Atravesar el mar de preguntas, siempre implica cierta inestabilidad en mi rutina diaria, aun así no cambio este viaje hacia la verdad por nada del mundo.

Se va abril, pero el viaje continúa… llegaremos a tiempo. 




viernes, 27 de abril de 2012

A desaprender

Y ahí estábamos otra vez, periodistas, docentes y estudiantes de comunicación, un 26 de abril, hablando de la cruda realidad, contando lo que ya sabemos, que la mayoría de los medios en Paraguay son propiedad de grupos empresariales ligados al poder político.

Panel en el salón de actos de la Facultad de Filosofía
de la Universidad Nacional del Este (26-04-12).
Escuchando sobre lo difícil que es ejercer la profesión en precarias condiciones laborales, la necesidad de convertirse en productor publicitario para juntar el salario del mes, las presiones políticas en los medios, etc.

Y mientras escuchaba el panel denominado Vivencias periodísticas, dividido en los ejes: “Obstáculos en el ejercicio del periodismo” y “Periodistas en la política” me preguntaba: ¿Estamos condenados a trabajar en esos medios? ¿Es la máxima aspiración o única opción de un periodista?

Sentí ganas de preguntar a todos los presentes: ¿Cómo ejercer el derecho a la libertad de expresión bajo el monopolio empresarial y político de los medios de comunicación? O mejor, ¿es posible generar medios alternativos de comunicación?
¿Por qué no pensar en el periodista como propietario de un medio de comunicación o un profesional con perfil emprendedor?

Pero preferí callar, dejar que fluya el debate y escuchar los diversos puntos de vista. Fue entonces que escuché declaraciones que prefiero olvidar y que espero, los estudiantes no lo hayan anotado entre sus apuntes, como aquellas frases “célebres” que marcan una visión profesional.

FRASES CÉLEBRES

“En la dictadura se ejercía mejor el periodismo, lo máximo que te pasaba era un estirón de oreja del director, pero más allá de eso había más libertad”, Alberto Rolón Dettone, director de Radio Paraná de Presidente Franco.

Panelistas (de izq. a der.): Alcides Gavilán, Carlos Bottino,
Aberto Rolón y Mariana  Ladaga. 
“Vivimos bajo la dictadura del proletariado”, Alcides Gavilán, director deportivo de Radio Parque.

Con el debido respeto que merecen estos dos pioneros de la radio en Alto Paraná, disiento totalmente con sus ideas.

¡¿En la dictadura se ejercía mejor el periodismo?! Es nada menos que reproducir la visión de que en la época de Stroessner se vivía mejor.

Parece que el radialista Alberto Rolón ignora que durante la Dictadura Stronista fueron clausurados varios medios de prensa, sin contar los miles de asesinados, desaparecidos y exiliados del régimen, simplemente por pensar diferente, sospechas de vinculación con el Comunismo o parentesco con políticos opositores.

¿De qué libertad estamos hablando?

Otra frase célebre de la noche fue: “Vivimos bajo la dictadura del proletariado”.

La Real Academia Española define al proletario como persona de la clase obrera, por ende, entendido el concepto de proletariado pregunto: ¿La clase obrera gobierna el Paraguay? ¿Se respetan los derechos del trabajador? ¿Existen condiciones dignas de trabajo en nuestro país?

Estimado Alcides Gavilán: Si en Paraguay reinara el proletariado, estoy segura que no existiría tanta precariedad laboral justamente en el ámbito periodístico, hecho que también se mencionó y lamentó en el panel.

A modo de contextualizar la frase, el radialista expresó la frase cuando se  debatía sobre la cobertura mediática del Caso Ñacunday y se analizaba el por qué los carperos agredieron a periodistas.

En un intento por comprender el pensamiento de estos dos radialistas, que pese a sus declaraciones, admito, son referencia del periodismo altoparanaense por sus años de trayectoria y tienen un elevado nivel de audiencia, lo único que puedo suponer es que son el resultado de la Dictadura.

Son precisamente el ejemplo vivo de la mentalidad que debemos cambiar en este país. Quiero recordar que los periodistas son formadores de opinión pública. Y escuchando a estos dos radialistas, entiendo por qué la mayoría de los paraguayos respondió poco tiempo atrás que quisieran el regreso de la dictadura en Paraguay.

Lo único en lo que sí estoy de acuerdo con Alberto Rolón es que como dijo: “El periodista es un eterno aprendiz”.

Al terminar el panel debate me preguntaron: ¿Qué aprendiste Sofi? Y me fue difícil responder.

Esta vez, lo único que puedo decir es que en Paraguay los periodistas necesitamos desaprender las prácticas antidemocráticas. A los estudiantes de periodismo les invito a leer sobre la historia de nuestro país, conversar y analizar la política y la sociología. Sobre todo les recomiendo el libro: Comunicación y Democracia del sociólogo Diego Segovia, donde se analiza la influencia de los medios de comunicación en el discurso político y podrán además, conocer en poder de quiénes están los medios masivos de comunicación en nuestro país.  

Muchos universitarios carecen de sentido crítico ante la realidad nacional. Empiezan a trabajar en un medio de comunicación sin capacidad de discernimiento y son adoctrinados con posturas del medio. De esa manera aprenden a ver la realidad en base a la línea editorial del medio en que trabajan.

Así nacen periodistas reproductores del discurso de los grupos de poder, un discurso que construye el espejo de una realidad en la que se mira la gente y así se toman las decisiones que definen el rumbo del país.  

Es oportuno preguntarse: ¿Por qué y para qué quiero ser periodista? Son preguntas medio existenciales, pero fundamentales para periodistas de raza.

El mundo del periodismo está lleno de coincidencias y disidencias, de preguntas y respuestas, es un mundo amplio y divertido. Lo conozco poco aún. Vale la pena explorarlo y sobre todas las cosas, disfrutarlo. Queda sólo decir: ¡Felicidades periodistas!