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jueves, 2 de agosto de 2012

Sigamos preguntando: ¿Qué pasó en Paraguay?

Muchos insisten en que nada pasó en Paraguay. Dicen que simplemente se cambió un presidente que no servía. Pero un pálpito en el corazón del pueblo paraguayo, dice que pasó algo que va más allá de un mandatario destituido, el cambio de un nombre o una ideología política. Se trata de algo diferente que trasciende lo sectorial y nos afecta a todos.

Si, hay algo más. Se quebró la relación entre la ciudadanía y sus representantes políticos en un sistema de gobierno llamado democracia. Un sistema que intentamos hacer funcionar en medio de innumerables obstáculos políticos y culturales, secuelas históricas y deficiencias sociales. Con el quiebre, se fue la confianza en los gobernantes y algunos, hasta perdieron las ganas de ejercer su derecho a votar en las próximas elecciones.

Debate sobre la crisis en Paraguay con Elba Recalde (abogada),
Milda Rivarola (historiadora) y Miguel López (periodista).
“¿Para qué? Si nada cambiará…”, afirman los decepcionados.  

No existe credibilidad hacia las instituciones de representación política: el Poder Judicial no garantiza la Justicia, el Poder Legislativo no respeta las leyes y el Poder Ejecutivo puede ser anulado en cualquier momento si no responde a los intereses de los grupos de poder fáctico. Pasa que se puede votar a un presidente, pero si a los parlamentarios no les gusta, lo pueden sacar en poco más de 24 horas, utilizando la propia Constitución Nacional. Se puede obrar legalmente, aunque -contradictoriamente- el procedimiento viole principios fundamentales del Estado de Derecho, como el debido proceso y la legítima defensa.

Un día pueden manifestarse casi 10.000 personas y repudiar a diputados y senadores, pero en menos de dos semanas, éstos pueden echar al presidente de la República, aunque como parlamentarios estén en crisis de legitimidad. Se puede condenar al primer mandatario por mal desempeño sin necesidad de pruebas, porque simplemente, toda acusación es “de público conocimiento”.

El precedente político y jurídico es terrible y posiciona a Paraguay como un país que no respeta la institucionalidad ni la ley. Los gobiernos de la comunidad internacional dimensionan y condenan este quiebre en el proceso democrático. Paraguay fue sancionado, pero nuestros políticos nos hacen creer que el mundo se equivoca. Lo triste es que muchos paraguayos creen el cuento y mientras se tragan el discurso pseudo-nacionalista, el país se hunde cada vez más.

En este contexto político, los espacios de debate son imprescindibles. Más que nunca, como ciudadanos debemos reflexionar sobre lo que pasó el 22 de junio de 2012, los antecedentes y consecuencias. ¿Qué nos espera? Entender este proceso permitirá que avancemos como civilización.

A continuación comparto algunos apuntes. Son sólo frases de algunos referentes que marcan pautas en el debate público sobre la realidad política de nuestro país. Es sólo un puntapié  para seguir conversando. El diálogo permanente es parte de la resistencia.

SOBRE EL JUICIO POLÍTICO

Abogado José Enrique García
Dijo José Enrique García, abogado defensor del ex presidente Fernando Lugo en el juicio político y ex procurador general de la República:

-“El reglamento del juicio político es una violación a la Constitución Nacional porque no respetó el derecho a la defensa ni la dignidad de la persona humana”.

-“Se tomó la figura del juicio político bastardeándola y se puso en peligro la institucionalidad”

Dijo Oscar Kuchenmeinster, abogado y profesor de análisis sociológico de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional del Este.

Abogado Oscar Kuchenmeister.
-“Fernando Lugo era disfuncional al sistema porque iba contra los intereses de la clase dominante. Los hechos o los motivos del juicio político fueron simples justificaciones para destituirlo”.

-“A partir de lo ocurrido se crea un imaginario social que es la falta de credibilidad en las instituciones de representación pública y se pasa incluso a una crisis de identidad nacional, porque en este contexto, existen quienes hasta se avergüenzan de ser paraguayos por la bajeza en la actuación de sus gobernantes”

Dijo Adolfo Ferreiro, abogado defensor de Fernando Lugo durante el juicio político.
Abogado Adolfo Ferreiro.

-“En Paraguay no hubo juicio político, hubo la destitución de un presidente por falta de respaldo político”

-“Aquí hubo una destrucción de la institucionalidad”

-“La indignación sin acción política no sirve”

-“No hay que levantarse en armas, hay que levantarse en libros”

-“Los partidos políticos son meros aparatos electorales,  se estancaron hace 15 años en cuanto a producción de ideas”

-“Actualmente tenemos un proyecto político y social fracasado. Estamos enfermos pero debemos darnos cuenta. Tenemos que volver a hacer funcionar nuestras instituciones”.

-“A un mes del juicio político, los abogados de la defensa aún no recibimos la sentencia que condena a Fernando Lugo”.

Dijo Elba Recalde, abogada y constitucionalista, miembro del Partido Liberal Radical Auténtico:

Abogada Elba Recalde.
-“La política fue la gran ausente en todo lo ocurrido en Paraguay, porque política se trata de estar juntos, los unos con los otros. Sin embargo, es siempre vista como la bruja a la que hay que quemar”

-“Debemos decir no al discurso que discrimina la política. Debemos iniciar una nueva construcción de la política”

-“Hay muchas preguntas, pero no quiero dar respuestas, quiero que la gente piense”

-“La Reforma agraria sigue siendo hoy una utopía”

Finalmente sólo me queda decir que…
Paraguay atraviesa una de las crisis políticas más graves de su historia, donde las instituciones de representación pública, perdieron por completo la credibilidad de la población. La ciudadanía está dividida en sectores a favor y en contra del nuevo Gobierno de Federico Franco. Y en medio de estos dos polos, hay otro sector de gente decepcionada y que simplemente se niega a hablar de política. Éste es el más preocupante, ya que se convierte en un conjunto maleable de analfabetos políticos que claramente describe Bertolt Brecht:

“El peor analfabeto es el analfabeto político. Él no oye, no habla ni participa en los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pescado, de la harina, del alquiler, del calzado y de las medicinas dependen de las decisiones políticas. El analfabeto político es tan animal que se enorgullece e hincha el pecho al decir que odia la política. No sabe el imbécil que de su ignorancia política proviene la prostituta, el menor abandonado, el asaltador, y el peor de los bandidos, que es el político aprovechador, embaucador y corrompido, lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

viernes, 20 de julio de 2012

¿Dónde queda la independencia periodística?


Con mucho dolor, impotencia e indignación, este jueves 19 de julio, fui testigo de un atentado a la independencia de los medios de comunicación del Alto Paraná. Y en realidad, antes de hablar de un atentado, tendría que preguntar si existe la tan mentada independencia.

La credibilidad es el principal capital de un medio, por ende, también del periodista. Pero, ¿qué credibilidad puede tener un medio de comunicación que pide la financiación de un movimiento político, para organizar un torneo deportivo, cuyo espíritu es la integración de los trabajadores de la prensa?

El Paraguay atraviesa una crisis política y social, y en este contexto, más que nunca la ciudadanía precisa de medios creíbles, información confiable, independiente, veraz. ¿Es esto posible en el Alto Paraná, donde un espacio tradicional de recreación de los trabajadores de prensa es financiado por los políticos de turno?

Esta no es la primera vez que ocurre. El Torneo Inter-medios es tradicional en la zona desde hace más de una década. Obviamente, el hecho de que los trofeos, el alquiler de la cancha y la contratación de los árbitros sean financiados por un sector político partidario, no implica que todos los medios participantes apoyen determinados candidatos. Sin embargo, se partidiza un evento que debería carecer de preferencias políticas, porque se supone que es plural y de integración. Con esta práctica, se pone en peligro la credibilidad de la prensa paranaense al vincularla con un movimiento político.

Esta crítica pretende ser constructiva y por otro lado, hacer visible a lectores, oyentes y televidentes, una realidad que necesita cambiar. Al fin de cuentas, los medios obedecen a su público.

A modo de complementar esta reflexión, dejo esta documentación bibliográfica:

“Un periodista debe ser creíble. El proceso democrático depende de un flujo contínuo de información confiable, verdadera y exacta. Los periodistas son los primeros responsables de ese proceso. Su éxito –en realidad su supervivencia económica- depende del establecimiento de una relación de confianza con sus lectores, oyentes o televidentes. Tienen un contrato con la sociedad civil para recoger y difundir información, pero deben hacerlo de manera ética. Los periodistas que solo entregan un punto de vista, que hacen sensacionalismo al cubrir la noticias, que no informan acerca de sus fuentes o usan el engaño para reunir información sin una razón que lo justifique, están corroyendo esa relación de confianza que es esencial para el cumplimiento de la misión de la prensa en una sociedad democrática. Los periodistas deben ser independientes. (…) Los periodistas deben ser independientes de cualquier influencia externa o alianza comprometedora incluyendo las presiones comerciales y la participación en actividades políticas u otras causas que puedan ser vistas como conflicto de intereses. Esto no significa que el periodista deba ser un ermitaño social, pero es imperativo que no aparezca ante el público como una persona comprometida con ningún interés especial”. (Louis A. Day en La ética periodística en el nuevo milenio. Editorial Cuarto Propio, Santiago de Chile 2001, pp 31 y 32).

domingo, 24 de junio de 2012

Indignación y democracia

Con un golpe parlamentario, se fue el presidente de la alternancia. Paraguay, el corazón de América del Sur está en la mira internacional. El pueblo guaraní está de luto, tratando de recuperarse de la muerte de 17 compatriotas e intentando superar un retroceso democrático.



En este contexto, es importante ejercitar la memoria. Está demostrado que la indignación ciudadana bien canalizada puede generar cambios. Haciendo un poco de historia, uno de los factores que derribó al Partido Colorado, que llevaba 60 años en el poder, fue justamente el hartazgo social. Corría el 2007 y el pueblo padecía un presidente cegado por sus ambiciones de poder.

Poco antes de las elecciones generales del 2008, hubo un despertar que fue capitalizado políticamente. Con una multitudinaria manifestación, que copó las plazas frente al congreso, se repudió la actuación del presidente de la República, Nicanor Duarte Frutos, quien violó la Constitución Nacional (art.237), al postularse a la presidencia del Partido Colorado, aun siendo primer mandatario del país.

Surgió la consigna “Dictadura nunca más, ni dictadores ni tendotás” y el  movimiento denominado “Resistencia ciudadana”, que luego se convirtió en la Alianza Patriótica para el Cambio, plataforma política-electoral que llevó al poder al ex obispo de San Pedro.

Tengo muchos cuestionamientos hacia la gestión presidencial de Fernando Lugo, pero estoy convencida de que este juicio político, pese a figurar en la Constitución Nacional (art. 225), fue mal aplicado por diputados y senadores. No se respetó derechos fundamentales, también establecidos en la carta magna, como la legítima defensa y el debido proceso (art. 17).

Nuestra Constitución Nacional fue violentada una y otra vez desde su promulgación, el 20 de junio de 1992. Sigue siendo una utopía, empezando por el primer artículo:

“La República del Paraguay es para siempre libre e independiente. Se constituye en Estado social de derecho, unitario, indivisible, y descentralizado en la forma que se establecen esta Constitución y las leyes. La República del Paraguay adopta para su gobierno la democracia representativa, participativa y pluralista, fundada en el reconocimiento de la dignidad humana”.

Pregunto: ¿Existe democracia en Paraguay? ¿Los representantes electos actúan conforme a los intereses de la ciudadanía? ¿Ó de acuerdo con pequeños grupos de poder económico y político? ¿A quiénes representan? ¿Participa la gente en la formulación de políticas públicas o de leyes? ¿Existe respeto al pensamiento ideológico?

Con los últimos acontecimientos que decepcionan al pueblo paraguayo, más allá de las diferencias particulares, debemos asumir la responsabilidad en el fortalecimiento de nuestra democracia. ¿Hasta cuándo permitiremos el pisoteo de nuestra Constitución Nacional?

No es el momento de ataques entre paraguayos con violencia sino tratar de reconstruir la democracia pacíficamente, sin violencia, verbal ni mucho menos física. 

Es el momento de estar en alerta, de vigilar el manejo de los bienes del Estado, de ser críticos, de crear espacios de educación cívica, de plantear alternativas para la solución de los problemas sociales. Es el momento de estar unidos y construir en el disenso. 

Lastimosamente, como en aquel 2007, la consigna sigue siendo “Dictadura nunca más” y la ciudadanía sigue resistiendo el atropello, de quienes dicen ser “representantes del pueblo”. Es momento de canalizar positivamente la indignación en pro de un país  mejor.


jueves, 14 de junio de 2012

Niños en la plaza


Danza de los ava guaraní en el parque Alejo García de Ciudad del Este.
Estaba sentada, perdida en mis pensamientos, contemplando una danza indígena, cuando repentinamente él se acercó y me preguntó en guaraní:
-¿De dónde sos?
-De Ciudad del Este ¿y vos?- le pregunté.
-¡Ah! Yo soy carpero de Ñacunday. ¿Ya escuchaste hablar de Ñacunday?-me dijo.
Al escucharlo, sorprendida por su autodenominación, le pregunté:
-¿Pero cuántos años tenés?
- Tengo 13 años.

Me habló con tanta firmeza! Reflexioné por un instante el significado social que envuelve denominarse “carpero de Ñacunday”. Me asombró cómo el niño de 13 años se asumió de esa manera, sin miedos y hasta con orgullo, ignorando tal vez, la percepción negativa que tienen "los carperos" ante la opinión pública.

No le pregunté su nombre. Siempre me pasa. Olvido averiguar la identidad cuando me cautiva la historia.  En este caso, creo que es mejor. Este niño representa a muchos anónimos en sus mismas condiciones.

Me contó que hace 9 meses vive bajo una carpa en Ñacunday con su papá y su mamá. 
–Mis hermanos viajaron a España, otros a Argentina- me dijo.

Estaba como yo, sentado y mirando danzar en círculo a los indígenas ava guaraní, que como él y su familia, reclaman un pedazo de tierra en Alto Paraná. Me comentó que hace una semana, los carperos están instalados en la Plaza de la Paz de Ciudad del Este.
-Estamos exigiendo la libertad de nuestro líder Victoriano López. ¿Escuchaste hablar de él?- me volvió a preguntar, sospechando tal vez, que ignoraba la situación, o tal vez  pensaba que podría estar informada, por lo mucho que ya publicó la prensa sobre el caso Ñacunday.
Le respondí que sabía del tema.
-Está preso- le dije.
-Sí, pero pronto saldrá en libertad. Le quieren matar, tiene que salir pronto porque si no, corre peligro de muerte.

No podía creer que estaba escuchando a un niño de 13 años! Mi nuevo amiguito estaba preocupado, porque de la libertad de su líder, depende la lucha por tener tierras en Ñacunday. Sólo así, podría tener una casa como todos los niños, vivir dignamente con su familia y dejar de vivir en la incertidumbre.

¿Es cosa de niños preocuparse por todas estas cuestiones?

Mientras tanto, los niños indígenas danzaban en círculo siguiendo a sus abuelos, padres, madres y hermanos mayores. Estábamos ahí sentados, en un acto organizado por jóvenes, en solidaridad con el reclamo de los ava guaraní. Esta comunidad indígena reivindica 702 hectáreas en Presidente Franco. Las tierras están actualmente en poder del grupo empresarial Favero.

Los ava guaraní llevaban semanas en el parque Alejo García, por otro lado, los carperos tenían una semana en la Plaza de la Paz. Las plazas de Ciudad del Este se convirtieron en espacios de reclamo social. Y en ese escenario, estaban los niños, que no estaban precisamente jugando, sino reclamando un pedazo de tierra para vivir. 

miércoles, 23 de mayo de 2012

Humor político, una forma sutil y comprometida de fisurar el sistema

Existen referentes de la historia de la comunicación latinoamericana, que merecen ser recordados e invocados, más aún, cuando como en este caso, los contextos son tan similares.

Una de esas personas es Jaime Garzón: abogado, periodista, humorista y pacifista colombiano, quien demostró que para hacer humor y entenderlo, hay que estar bien informado. Nació el 24 de octubre de 1960 y murió (asesinado) el 13 de agosto de 1999 en Bogotá.

En un país donde se instaló la narco-política, decir la verdad es atentar contra el poder de turno y arriesgar la vida. Jaime Garzón fue un revolucionario que utilizó el humor político para combatir un sistema de opresión. Haciendo reír a su gente, creó conciencia ciudadana.

A continuación, comparto un video de la conferencia que brindó Jaime Garzón en 1997, ante universitarios de Colombia, la mayoría, estudiantes de Comunicación Social.

Sin desperdicio, Jaime describe la cruda realidad, hace que la gente se mire al espejo, se ría de sí misma, reflexione y por lo menos se plantee cambiar algo.

Entre otras cosas, habla de los vínculos del narcotráfico con la política, la manipulación de los medios de comunicación, el pueblo sin conciencia, adormecido o tal vez anestesiado por el discurso mediático impuesto por el poder de turno.

Te invito a ver este video y después lo analizamos...


Escucharlo a Garzón hablar de Colombia, es como si estuviese hablando de Paraguay. Corría el año 1997, pero su discurso en esencia sigue más vigente que nunca.

Preguntaba: ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? Y en un programa de 22 minutos, él hacía un noticiero de “desinformación” llamado Quac, para que la gente tenga una visión amable de su realidad.

“¿Es posible que la solución de la crisis nacional venga de quienes la han provocado? Y algunos dirán ¡Es que no hay líderes! ¡Si somos más de 30 millones de personas contra una franja pequeña que se ha apoderado de los medios de comunicación, de todas las cosas!”, así cuestionaba a Colombia. Cualquier parecido con la realidad paraguaya, ¿es pura coincidencia?

“La narco-política se instaló en Colombia. ¡Y nosotros que pensábamos que entre la política y el narcotráfico podía haber distancia! Pero se ha demostrado que no”, dijo en aquel entonces, año 1997.

¿Y por casa como andamos? En Paraguay, uno de los próximos presidenciables estaría vinculado con las mafias del narcotráfico y el lavado de dinero.



UN MENSAJE VIGENTE

“Sólo quiero dejarles un mensaje”, dijo Garzón a los universitarios y continuó:

“Son dos cosas: Primero, si no reaccionamos, si ustedes como jóvenes no asumen el control de su propio país, con los elementos que les da la constitución nacional, por ejemplo el voto, seguiremos mirando al país ir por una parte y nosotros iremos por otra (…) Y por otro lado, les cuento que tuve una experiencia con los indígenas, que fue traducir la Constitución Nacional a lenguas indígenas. El artículo 11 de nuestra Constitución, dice penosamente: Nadie podrá ser sometido a pena cruel, trato inhumano o desaparición forzada. ¡Es como si te dijeran al llegar a casa ajena que no te limpies con el mantel! Ellos simplemente lo tradujeron así: Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal a su persona, aunque piense o diga diferente. ¡Con que aprendamos ese artículo, salvamos a este país!”…

Una estudiante le pregunto: ¿Además de humor político, que hace Garzón por el país?

A esta pregunta respondió que simplemente, de todo lo que siempre dice, algo queda en la gente. Y fue así, que en el 1998, Colombia tuvo una de las elecciones más participativas de su historia democrática, con una amplia participación de jóvenes. ¿Algo quedó no?

SIN PELOS EN LA LENGUA

“¡Los comunicadores sociales no saben nada!”, dijo sin titubear a su público integrado en su mayoría, por estudiantes de comunicación social. Lo abuchearon y le exigieron respeto. Pero él continuó, lo repitió y lo sostuvo argumentando con chistes cargados de verdad.

“La universidad forma gente que sólo repite, que sólo dice lo que le mandan decir. Necesitamos gente con criterio. ¡Presenten una propuesta de qué necesita este país en materia de comunicación social! ¿O acaso necesitamos niñas lindas que presenten noticieros y no sepan lo que dijeron?”.

Multifacético, Jaime Garzón hizo periodismo a su manera. Consultado sobre, ¿quién es Jaime Garzón? Contestó, “Uno no sabe quien es, sino quien no es”.

Dijo la verdad con humor y sin violencia. Criticó a los narcos, a los políticos, a la gente común, la riqueza, la pobreza, la inutilidad estatal, la intromisión del Gobierno de los Estados Unidos en Colombia…

Dicen que la verdad duele, pero Garzón encontró una forma sutil de decirla, entre risas.

“El humor genera un espacio en el que la risa y la no comprensión de lo dicho, permiten que sea interpretado de varias maneras, entonces la verdad no agrede”, explicaba.

Jaime Garzón hacía humor, hacía periodismo, hacía política: “Porque la política no es sólo ejercer el poder, sino también la visión del poder desde afuera”.  

Su risa es inmortal y su mensaje, más vigente que nunca, para Colombia, Paraguay y Latinoamérica toda.


martes, 22 de mayo de 2012

Cautiva


Presa de tus ojos
y de tu sonrisa
compañera de tus sueños
cómplice de tus locuras
tu mirada, mi universo 
con mirarte basta
y te veo volar...

Mi recuerdo
mi esperanza
una noche, una luna, un beso.

Sueños
profundos anhelos del corazón
te esperé, te espero  
y te sigo esperando...

Podría intentar olvidarte
pero no quiero
mi corazón es tu lugar
y aunque podría desterrarte
te quiero en mi historia
hoy y para siempre.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Llamados a construir en el disenso

Me veo en la obligación de contribuir de alguna manera, al proceso político que vive en estos momentos, el estamento estudiantil de la Facultad de Filosofía de la UNE.

Antes que nada, quiero aclarar que mi postura es independiente a la amistad y el aprecio que tengo hacia cada uno de los compañeros y compañeras, que actualmente están en puja por cargos electivos del sector estudiantil.
           
Primero que nada, celebro la discusión y el ambiente previo a estas elecciones para la renovación del Centro de Estudiantes. Es la época ideal para reflexionar qué hemos hecho bien o mal desde que se establecieron los organismos de representación estudiantil, llámese Representación ante el Consejo Directivo, Centro de Estudiantes o Consejo de Delegados.

Para mejor comprensión de lo que intento transmitir, explayaré mi postura por puntos:

1.      Participación de egresados, un fenómeno interesante
Este hecho debe ser valorado como positivo, ya que se debería apuntar a un mayor compromiso de los egresados con la Facultad y su proceso de crecimiento. Debemos erradicar el pensamiento de que al acabar la carrera, termina también el vínculo con la Universidad. Los egresados tienen mucho que aportar, principalmente por la experiencia acumulada.
En algunas universidades del extranjero, las Asociaciones de Ex Alumnos son entidades que ayudan mucho en la manutención y mejoramiento de la institución.

2.     Puja política y ventilación de trapos sucios
Lastimosamente poco se ha debatido hasta ahora sobre propuestas o proyectos en este periodo previo a las elecciones del Centro de Estudiantes. Más bien, escuché y leí acusaciones y calificativos de ambos bandos. ¿No deberíamos intentar elevar el nivel de discusión política?
Pese a que poco contribuye el tiroteo en tiempos pre-electorales, lo rescatable es que las mutuas acusaciones permiten al estudiante “común” enterarse de los trapos sucios de la gestión saliente.

3.     Ética y transparencia
Existen muchas dudas en cuanto a la gestión del Centro de Estudiantes, no sólo del último periodo, sino también de los anteriores. Nunca se rindió cuentas, a través de un balance o un informe de gestión, mínimamente ante el Consejo de Delegados. Lo correcto es que cada vez que fenece un mandato, se rinda cuentas ante los estudiantes.
Está también la cuestión de los cargos. No se puede ocupar dos cargos a la vez, o se es delegado de curso o se es miembro de la directiva del Centro de Estudiantes. No se puede ser juez y parte. Tampoco se puede ser representante ante el Consejo Directivo y presidente del Centro a la vez. Y por supuesto, también va contra la ética ser representante estudiantil y ser funcionario de la Facultad (independientemente a la dieta establecida). Todos los casos mencionados anteriormente ya ocurrieron y siguen sucediendo en la FAFI. ¿Por qué no se respetan los roles? ¿Por qué no se exige el cumplimiento de las reglas?

4.     Fortalecimiento de los organismos estudiantiles
Lastimosamente la violación a las reglas se convirtió en una cuestión cultural en la FAFI. Si otro lo hizo, ¿por qué yo no? Al diablo con los reglamentos. Pocos conocen la Ley 250, el Reglamento Interno de la Facultad, el estatuto del Centro de Estudiantes (con paradero desconocido y nunca actualizado) y el reglamento del Consejo de Delegados. Empecemos por conocer las reglas, los deberes y obligaciones para poder ejercer como corresponde la ciudadanía universitaria.
Hay asignaturas pendientes. Pocos tienen interés en las cuestiones de la facultad. Muchos se conforman con calentar las sillas, asistir a clases y recibir un cartón luego de unos años. Falta mayor participación, la lucha se inició hace tiempo y hubo avances. El Centro de Estudiantes se reactivó en el 2007, año en que también se creó el Consejo de Delegados y así se estableció un sistema democrático de organización estudiantil. Aún así, todavía falta que los estudiantes conozcan cuál es la función de cada uno y cómo ser parte de ellos, fortalecer estas instancias y que trabajen de forma efectiva y coordinada.

5.     El rol del Ñacurutu News
El Ñacu tuvo su origen en el 2008 y su auge con la crisis del ex decano Figueredo. A partir de ahí, este blog se convirtió en un espacio de libre expresión de los estudiantes de la Facultad de Filosofía y también de la UNE en general. Nunca hubo quien modere el debate, es una anarquía de comunicación. Es un espacio abierto, de todos, no sólo de una persona, más allá de que su creador, el compañero Silvio Benítez, sea quien más postee. No es bueno estigmatizar al Ñacu, porque este blog es simplemente el reflejo de la realidad fafiana, es el espejo donde se mira el estudiantado. El nivel del debate, de los artículos, los temas abordados, es simplemente el reflejo de nuestra realidad, “Duela a quien le duela”, como dijo alguna vez un ex presidente de centro de estudiantes.
El Ñacu guarda en sus páginas virtuales retazos de la historia de la FAFI, relatos de sus protagonistas, instaló frases célebres en los pasillos y trascendió las murallas de la facultad.
Hay mucho por mejorar, pero el Ñacu crecerá en la medida en que crezcan los estudiantes.

6.     Sigamos construyendo

Finalmente, el desafío es construir a partir de las diferencias. La diversidad enriquece, no pretendamos que todos piensen igual porque ahí estaremos perdidos. Es importante que cada uno de los estudiantes de la FAFI, ocupe o no un cargo electivo, sea consciente de su rol y su responsabilidad. Cumplamos con lo acordado y no habrá cuentas pendientes, ni trapitos sucios que sacar al sol.

Después de todo: “Si los hermanos se pelean, los devoran los de afuera”.